Consejos para iluminar tu espacio con la luz adecuada

No siempre le damos la importancia que tiene a la luz en nuestro día a día, sin embargo, un buen uso de la luz, tanto natural como artificial en los espacios interiores, va a influir en nuestro bienestar y en nuestro rendimiento. Por tanto, es de vital importancia conocer y aplicar algunos aspectos básicos como punto de partida para no cometer errores cuando planteamos la correcta iluminación de un espacio.

Para garantizar el cumplimiento de los requisitos que establece la normativa y a la vez poder iluminar tu espacio con los matices deseados, te facilitamos algunos consejos que te ayudarán a definir las variables principales de la luz artificial.

Normativa vigente

El CTE establece como exigencia básica en su documento H3 sobre Eficiencia energética de las instalaciones de iluminación, que los edificios dispongan de una instalación de iluminación adecuada a las necesidades de los usuarios y a su vez energéticamente eficiente. Esto se consigue mediante un sistema de control que permite ajustar el encendido a la ocupación real de la zona, junto con un sistema de regulación que optimiza el aprovechamiento de la luz natural, en aquellas zonas que reúnan determinadas condiciones.

De manera resumida las disposiciones establecidas en el mencionado documento del CTE se aplican a:

  • Edificios de nueva construcción.
  • Rehabilitación de edificios existentes con una superficie útil superior a 1.000 m2, donde se renueve más del 25% de la superficie iluminada.
  • Reforma de locales comerciales y de edificios de uso administrativo en los que se renueve la instalación de iluminación.

Y excluye:

  • Monumentos y edificios con valor histórico o arquitectónico reconocido, cuando el cumplimiento de las exigencias pudiese alterar de manera inaceptable su carácter o aspecto.
  • Construcciones provisionales con un plazo previsto de utilización igual o inferior a 2 años.
  • Instalaciones industriales, talleres, edificios agrícolas no residenciales.
  • Inmuebles independientes con una superficie útil total a 50 m2.
  • Interior de viviendas.
  • Alumbrados de emergencia.

Uso de diferentes tipos de fuentes lumínica

Hacer uso de diferentes estratos de luz a diferentes alturas, potenciará los detalles de la estancia. Esto lo podemos conseguir mediante lamparás de techo, suelo, mesa o pared, lo que permitirá jugar con diferentes niveles y escenas de iluminación, poniendo en relieve aquellos elementos de la estancia que queramos potenciar en cada momento. De igual manera, el uso de focos de luz puntual, lineal o general preparará el espacio para sus distintos usos y permitirá la optimización del consumo energético en cada uno de los casos.

El flujo luminoso

Dadas las distintas necesidades lumínicas de cada estancia, es importante conocer el uso al que irá destinada ésta y el flujo luminoso necesario, que es la medida de la potencia luminosa total percibida y que se mide en lúmenes. Sin embargo, debemos tener en cuenta otros parámetros como la intensidad luminosa que determina el brillo que tiene el haz en una dirección particular y que en este caso se mide en candelas.

Determinados elementos como los difusores de las luminarias harán variar tanto el flujo luminoso como la intensidad, permitiendo jugar con distintos efectos que se adecuen a la actividad que vayamos a desarrollar. De esta manera resultará más sencillo determinar tanto el número de lámparas necesarias como la geometría y tecnología a utilizar.

La temperatura de color

La temperatura de color de una fuente de luz se define comparando su color con el de la luz que emitiría un cuerpo negro calentado a una temperatura determinada.

Su unidad de medida es el Kelvin (K), por su equivalencia con los grados Kelvin necesarios para emitir dicha luz. La temperatura de color va a determinar la “calidez” del ambiente que queramos generar, partiendo de los 1.000K para ambientes muy cálidos (amarillos), y llegando a los 10.000K para ambientes fríos (blancos) más cercanos a la luz del día. Entre estos extremos encontramos una amplia gama de temperaturas de color que nos van a permitir configurar y personalizar nuestros espacios.

A modo orientativo podemos establecer diferentes temperaturas de color para diferentes usos.

  • Iluminación en salones y restaurantes: En este caso necesitamos una iluminación confortable, donde los niveles de comodidad deben ser los máximos para crear un ambiente acogedor. Para ello debemos trabajar con tonos amarillos cálidos que estén por debajo de los 3000 grados Kelvin.

  • Iluminación en tiendas: Se trata de un género muy amplio donde las necesidades pueden llegar a ser muy dispares. Tomamos como ejemplo una solución destinada a iluminar una tienda de ropa. En este caso se recomienda mantener confort y calidez, pero teniendo en cuenta la reproducción cromática. Las tonalidades de luz más cálidas (2700K), como la de un salón, no son las más recomendadas para visualizar correctamente los colores. Por esta razón para iluminar una tienda de ropa es recomendable trabajar con blancos cálidos que estén por encima de los 3000K, estas tonalidades nos permiten visualizar mejor las gamas cromáticas de los productos manteniendo cierta calidez.

  • Luz en oficinas y comercios técnicos: En este caso necesitamos una iluminación cercana a la luz natural donde tenemos una tonalidad blanca media entre 4000k y 5000K que se ubica en el extremo del confort. De esta manera podemos optar por un blanco medio (4000K), siendo recomendable para iluminar cocinas, colegios, oficinas, laboratorios e iluminar espacios de trabajo en general.
  • Luz fría 6000K: La iluminación fría tiende a reproducir la luz del día en sus distintas variantes, moviéndose entre los 6000K (blancos) y los 10000K (azules), por tanto, esta luz es la óptima para entornos de trabajos de precisión y actividades específicas como el dibujo técnico.

Limitaciones de la iluminación empotrada

Las luminarias empotradas dotan al espacio de un aspecto limpio y despejado, pero si no se hace un uso adecuado podemos correr el riesgo de limitar la posibilidad de jugar con el mobiliario. En caso de querer usar este tipo de iluminación será conveniente instalarlas en espacios comunes y funcionales que no estén sometidos a cambios periódicos.

Las soluciones de iluminación colgadas ayudan a jugar con la escala del espacio y con la proyección de sombras. Y estas potencian la volumetría y texturas de los elementos que componen la escena.

Consulta a un profesional

Un buen estudio de las necesidades lumínicas no es tarea sencilla. Os recomendamos la intervención de un “lighting designer” que sabrá potenciar los detalles del espacio por medio de los parámetros expuestos y otros necesarios para realizar el diseño y dimensionado tales como:

  • Calidad de la radiación luminosa
    • Ra – Índice de rendimiento de color de las lámparas.
  • Calidad de la distribución luminosa
    • UGR – Índice de deslumbramiento unificado.
  • Cuantificación de Luminarias
    • Fm – Factor de mantenimiento
    • K – Índice del local y número de puntos a calcular.
    • Em – Iluminancia Media horizontal mantenida en proyecto.
  • Rendimiento energético.
    • P – Potencia del conjunto lámpara más equipo auxiliar.
    • VEEI – Valor de eficiencia energética de la instalación.
    • Sistema de control y regulación de cada zona.

 

En Espacio Aretha somos conscientes de la importancia de estudiar de forma profesional la iluminación y por este motivo acompañamos a Arquitectos e Interioristas en esta labor, aportando un amplio abanico de soluciones tanto de iluminación técnica como decorativa, en espacios de interior y exterior.

 

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