Principales Macro tendencias en diseño Retail para el futuro próximo.

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Artículo redactado por Ana Belén Castro, socia fundadora y arquitecta en Mostaza Design y María López, arquitecta en Mostaza Design. Textos e imagenes cedidas por MOSTAZA DESIGN.

Nos enfrentamos a una gran transformación en el sector del retail como consecuencia de la covid-19. Tanto la mente de los consumidores, como su situación económica está cambiando y se pronostica que los hábitos de compra a la vuelta serán muy diferentes a los que abandonamos en 2019.

Las marcas y los profesionales del sector somos conscientes de que el amor por ir de compras va a tardar en volver, pues las tiendas se perciben ahora como un posible foco de infección. Actualmente nos encontramos adoptando medidas de urgencia para las aperturas, con el objetivo de reestablecer la confianza en los consumidores y alcanzar la normalidad cuanto antes. Garantizar la seguridad, la comodidad y la rapidez en las compras, es clave en esta etapa y todos los esfuerzos se enfocan en esta dirección.

Pero el tiempo pasará, llegarán las vacunas e iremos recuperando la confianza y el placer de comprar. Sin embargo, existe un sentimiento en el aire de no querer volver a cómo eran las cosas antes de la pandemia. Mucha gente anhela cambiar su vida y muchas cosas a su alrededor. Parece que esta situación sanitaria nos va a hacer madurar mucho más rápido de lo que lo hemos hecho en cualquier otro momento histórico y va a darnos la oportunidad, a toda la humanidad, de restablecer nuestros valores globalmente.

Este cambio de mentalidad, fruto del proceso de confinamiento y la larga recuperación sanitaria y económica, conllevará también un cambio en las tendencias de consumo y en el diseño de los espacios donde se venden los productos.

 

Tres grandes cambios estamos percibiendo ya estos meses que han venido para quedarse:

Humano >

Seremos más conscientes de nuestra fragilidad como raza y la repercusión que tienen nuestros actos en el mundo, y esto hará que tengamos unos drivers nuevos a la hora de consumir. Demandaremos que las empresas sean más humanas y responsable a todos los niveles, y compraremos menos productos. Es decir, lo humano será una prioridad mayor para nosotros, incluso frente al precio.

Tecnológico >

Es indiscutible el aumento de la interacción con las máquinas que estamos experimentando y este hecho hará que salgamos de la crisis acostumbrados a su uso intensivo. Como consecuencia, todo lo tecnológico se consolida, la venta online se incrementa por encima de las previsiones y toda la tecnología que ya existía, pero que todavía no estaba implantada de forma general, lo hará en este momento.

Omnicanalidad >

Continuamente hablamos de omnicanalidad en retail, pero en la práctica todavía estábamos asistiendo a una división entre lo offline y lo online, salvo en casos excepcionales de grandes retailers y de nueva creación. Esta crisis va a acelerar la implantación de modelos realmente omnicanales.

1. Vínculo emocional

La covid-19 nos va a hacer más conscientes de nuestro sentido de pertenencia a un sitio y a alejarnos del concepto de mundo globalizado que nos está haciendo desaparecer como individuos. Buscaremos productos que tengan una historia detrás, un significado que nos ancle a un lugar.

Habrá una tendencia a favorecer los productos y negocios de proximidad. Se abre una nueva oportunidad para volver a esa cercanía y conocimiento del barrio, a la entrega en puerta y a dar un servicio excepcional y muy personalizado, apoyado incluso por plataformas tecnológicas.

Si hablamos en términos de diseño, se consolidad la estética que habla de lo local y lo casero. Las marcas reflejarán los valores locales a través del diseño, hablando del origen de los productos y de lo hecho a mano. Aumenta el uso de materiales naturales, de estructuras inspiradas en lo doméstico, texturas poco tratadas y el uso de tipografías manuscritas, por ejemplo.

También se pondrá en valor el entorno que nos rodea, creando ambientaciones ligadas a los sitios donde se ubican las tiendas para apoyar este sentimiento de pertenencia: el diseño y la comunicación podrá buscar inspiración en los colores y texturas de su naturaleza, en los valores culturales e históricos del sitio, o en su artesanía o industria, dependiendo de dónde se ubique.

Se seguirá poniendo en valor otros momentos históricos. Lo vintage ya estaba presente en muchos espacios como una vuelta a lo auténtico y singular, un rescate de objetos que eran reliquias que nos proporcionan un gran valor emocional. También había florecido la estética retro como un recurso, en este caso, que recreaba el pasado. Este tipo de patrones seguirán vigentes y evolucionarán tras la pandemia.

2. Ecología y responsabilidad social

Esta cuarentena de compras va a poner de manifiesto que no es sostenible, ni el consumismo actual, ni el cambio climático que estamos provocando. Habrá un crecimiento exponencial de las personas que quieran tener una vida más responsable y cuidar el planeta. Consumiremos más productos de proximidad y eco sostenibles, que se integran en el hábitat donde están ubicados y dejen por tanto menos huella en el medio ambiente.

Tenderemos más a la calidad frente a la cantidad, el primer síntoma lo veremos en el mundo de la moda, que dirán adiós a su tradicional sistema de temporadas desacelerando así su ritmo, en un planeta donde las estaciones se han desdibujado debido al cambio climático. Nos dirigimos por tanto hacia un consumo mucho más slow, más boutique y más personalizado, al menos en los sectores que ofrecen productos con mayor valor emocional.

Se intensifica, ahora sí, el uso de materiales reciclables. Aunque ya éramos muchas las empresas desarrollando y aplicando soluciones eco sostenibles, todavía no habíamos llegado a una consolidación en su uso. También asistiremos a una reutilización creativa de materiales de desecho como recurso para diseñar espacios premium, es decir, el desecho cobrará un valor estético y las marcas lo demandarán en sus entornos comerciales.

El diseño biofílico, que se basa en el contacto con la naturaleza y el bienestar que nos produce, seguirá en alza como modelo de ambientación.

3. Fantasía e imaginación

Toda esta situación está sumiendo a gran parte de la sociedad en una gran depresión y desgaste emocional. Esto va a provocar una tendencia natural a evadirnos de la realidad mediante la aventura y la imaginación.

Habrá una tendencia a jugar y a volver a ser niños, por lo tanto, lo infantil y lo naif seguirán creciendo. Después del confinamiento, adultos y niños van a querer divertirse por igual. Se diseñarán tiendas con ambientes muy inmersivos en este sentido, que ayuden a eliminar la presión de la compra y a prolongar la estancia en ellas.

En este encierro mucha gente no se ha conformado sólo con sobrevivir, sino que han querido prosperar y han sacado su lado más creativo para salir de la rutina. A la vuelta, habrá una tendencia mayor hacia el arte y las experiencias creativas, que nos sumerjan en espacios muy bellos que den sentido a nuestras vidas.

4. Dimensión añadida

Crecerá el sentimiento de que la complejidad del mundo está fuera de nuestro control y una concienciación, de que el materialismo no conduce a la felicidad. Se buscará más la profundidad y el significado de las cosas.

Veremos repuntar lo espiritual, la religión y lo místico debido a este sentimiento efímero de la vida. Buscaremos lugares que nos transmitan tranquilidad y nos lleven a un equilibrio interior a través de sus formas, su luz y sus materiales. Tendencias como el Zen o el Feng Shui, por ejemplo, irán en aumento. También la recuperación y la revalorización de los espacios religiosos hacia otros usos.

5. Salud e investigación

Actualmente nos encontramos buscando obsesivamente desinfectantes, mascarillas, guantes… Tendremos nuevos tabúes y nos costará volver a tocarnos y enamorarnos del sentido del tacto. Pero cuando esta situación empiece a pasar, volveremos a relajarnos en nuestros hábitos higiénicos, aunque desearemos permanecer seguros en los espacios.

La salud y el concepto de investigación se configuran como una tendencia en alza y empezaremos a incorporar en los proyectos medidas que mejoren la salud dentro de los espacios comerciales. Un ejemplo lo encontramos en la marca Stella McCartney que desde hace tiempo se ha situado a la vanguardia de la moda sostenible con sus tejidos provenientes de plásticos reciclados de los océanos. En el diseño de sus tiendas, no solo utilizando materiales reciclables, sino que también integra un sistema de filtración del aire que elimina al 95% los contaminantes. El resultado, una tienda con aire limpio diseñada para tomar conciencia de la contaminación que hay en las ciudades, pero también, y este concepto es clave ahora, está incorporando el concepto de salud en el proceso de compra.

A raíz de esta etapa, los ambientes higiénicos o con una relación directa con la estética de laboratorios tendrán una buena acogida por el valor que le vamos a otorgar a la investigación y a la higiene en el futuro.

6. Simplificación y minimalismo > tiempo

Veremos una vuelta hacia la simplificación y lo esencial, fruto de la crisis económica y del descenso del consumo. Como consecuencia habrá un repunte del minimalismo, no solo en los productos que consumiremos, sino también en los materiales, las formas y en los conceptos espaciales de algunas tiendas.

La austeridad y el brutalismo también será una tendencia clara, porque perdurará un sentimiento de no ostentación, y se llevará, como en el caso de Honest Green, a unos niveles insólitos hasta ahora.

En la simplificación de nuestras vidas está implícito el ahorro de nuestro tiempo, y para ello, utilizaremos todo tipo de tecnología en tienda que acelere los procesos menos experienciales de compra.

7. Futuro y robotización

Este proceso no solo va a provocar que la tecnificación en tienda se consolide, sino que ésta vendrá acompañada de la robotización de muchos de los procesos y servicios que consideramos mecánicos y sustituibles: tareas sistemáticas de reparto, limpieza y desinfección son algunos ejemplos.

En términos de diseño, el desarrollo tecnológico y científico que vamos a experimentar, va a provocar que aparezca una nueva belleza relacionada con estos conceptos. Esta belleza tecnológica, descarta la ornamentación innecesaria y sus ingredientes principales serán la exaltación de la digitalización, la luz, los materiales limpios y brillantes, y todo lo que tenga como resultado situaciones espaciales sorprendentes, irreales e infinitas.

8. La experiencia

Y por último, toca hacer una reflexión sobre la relevancia de las tiendas en este nuevo contexto dominado por lo online. ¿Tiene sentido que sigamos buscando y diseñando la experiencia de compra física, en este nuevo contexto?

Este virus que nos tiene confinados, nos ha arrebatado el poder estar con las personas y la capacidad de tocarnos. Nos está faltando una parte muy importante de nuestras vidas. A la vuelta le daremos a este punto mucho valor y estamos seguros de que el público buscará experiencias relevantes basadas en el contacto humano, las relaciones sociales, lo corporal y lo sensorial.

Ahora más que nunca las experiencias serán uno de los motores para que acudamos a los entornos físicos, disfrutemos de ellos y éstos sigan siendo una pieza clave dentro de la compra omnicanal.

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