Proyectar la luz en espacios de trabajo

Cómo proyectar la luz en espacios de trabajo es la aplicación más estudiada por los especialistas en materia de iluminación. El principal reto consiste en aunar las especificaciones normativas con objetivos económicos, requisitos constructivos, marcos organizativos, directrices de diseño y, cada vez más, la imagen de la empresa para la cual se está preparando el diseño.

El confort en la oficina es básico para crear entornos que mejoren la productividad, la concentración, el bienestar y a su vez retener el talento en las organizaciones por parte de la dirección.

Los requerimientos lumínicos son múltiples y existen numerosas soluciones de iluminación que son compatibles con diferentes usos. Pero también hay planteamientos lumínicos específicos en entornos muy concretos. En todo caso, el enfoque debe plantear tres criterios fundamentales: el bienestar de los empleados, la identidad corporativa y la reducción de los costes de energía, mantenimiento e inversión.

Analicemos las distintas áreas por separado:

Ergonomía lumínica en el puesto de trabajo:

Debemos también analizar detalladamente qué entendemos por “ergonomía lumínica”: es la capacidad del usuario de adaptar la iluminación a sus necesidades y a las tareas que realiza en las diferentes horas del día. Lo que tendrá un aspecto muy positivo en cuanto a rendimiento, motivación y, lo más importante, en su propia salud.

La normativa establece que el plano de trabajo debe recibir un mínimo de 500 lúmenes repartidos de forma uniforme; y a su vez el índice de deslumbramiento (UGR) en el puesto de trabajo debe ser inferior a 19. El deslumbramiento es la sensación producida por áreas brillantes dentro del campo de visión y puede ser experimentado como deslumbramiento molesto o perturbador. Podemos resolverlo con una elección de luminarias que tengan una emisión de luz controlada gracias a difusores microprismáticos o reflectores de lamas.

En el nuevo concepto de oficina, los puestos de trabajo son rotativos y diferentes áreas de destinan para distintas tareas. Por ello, debemos ser flexibles también en el concepto y diseño lumínico; para proyectar espacios más atractivos visualmente y mucho más funcionales.

Para solventar las particularidades de cada espacio laboral podemos iluminar uniformemente el espacio tanto de manera directa como indirecta. Aunque la luz directa da lugar a un mejor modelado, lo cierto es que la combinación de ambos tipos de luz crea un mayor confort visual en la superficie de trabajo. Los aspectos verdaderamente importantes a tener en cuenta son: el nivel de la iluminación en función de la actividad a desarrollar en cada espacio, la distribución de las luminarias para evitar deslumbramientos y el tipo de luminaria, que determina el color de la luz y la reproducción cromática.

La iluminación debe ofrecer las condiciones ideales para desarrollar el trabajo, con una iluminación regulable que se ajuste a las necesidades y los estados anímicos personales, fomentando al mismo tiempo la comunicación y la interacción.

En paralelo, los cada vez más exigentes requerimientos de eficiencia energética hacen que se invierta más en el desarrollo de sistemas de control tales como sistemas DALI, que regulan automáticamente la iluminación de una oficina en función de la incidencia de luz natural.

De todo ello se concluye que, a la hora de plantear la iluminación de una oficina, se ha de plantear la función que esta va a cumplir dentro de un espacio determinado. ¿Por qué iluminamos? ¿Qué significado de estrategia corporativa, arquitectónica y funcional posee el espacio o la zona objeto del estudio? ¿Debe una zona del espacio posibilitar trabajos concentrados, favorecer la comunicación abierta u ofrecer inspiración y variedad? Estas preguntas son las primeras que los proyectistas deben plantearse antes de iniciar el diseño de la iluminación de una nueva oficina.

Áreas de trabajo y reunión informal

Poder desconectar en el lugar de trabajo o tener la posibilidad de socializar con los compañeros, son momentos importantes de nuestro día a día. Dos personas que realizan el mismo trabajo pueden adaptarse y ser más eficientes en entornos completamente distintos; una de ella necesitará de una mesa y una silla con iluminación estándar y otra necesitará sólo un cojín para tumbarse en una grada cerca de una ventana. Por lo que es crucial que seamos capaces de, dentro de nuestros diseño lumínicos, proporcionar espacio para las distintas personalidades que nos podamos encontrar.

Espacios de privacidad y concentración

En este área el trabajador pasará la mayor parte de su tiempo concentrado, ya sea con documentos en papel o en un ordenador. Por ello, debemos conciliar y diseñar una iluminación que facilite dicho aislamiento y concentración; de nuevo en este caso, los parámetros básicos a estudiar son: el nivel de iluminación y el deslumbramiento. Un buen diseño evitará la fatiga visual aumentando así la productividad y el rendimiento, y mejorando la salud del trabajador.

Zonas de espera y recepción

La iluminación adecuada de fachadas y de espacios de espera y recepción, constituyen el primer impacto para sus usuarios y por ello constituyen una importante oportunidad de diferenciación. La luz modela la arquitectura y comunica sutilmente atributos tales como la apertura y la transparencia. Para imprimir un carácter representativo y acogedor, debemos emplear un concepto luminoso que combine la iluminación vertical con la luz de acento que ayuda a comunicar la identidad de empresa de forma positiva y representativa.

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