Stockholm Design Week 2020
3 min. Lec
No siempre le damos la importancia que tiene a la luz en nuestro día a día, sin embargo, un buen uso de la luz, tanto natural como artificial en los espacios interiores, va a influir en nuestro bienestar y en nuestro rendimiento. Por tanto, es de vital importancia conocer y aplicar algunos aspectos básicos como punto de partida para no cometer errores cuando planteamos la correcta iluminación de un espacio.

Para garantizar el cumplimiento de los requisitos que establece la normativa y a la vez poder iluminar tu espacio con los matices deseados, te facilitamos algunos consejos que te ayudarán a definir las variables principales de la luz artificial.
El CTE establece como exigencia básica en su documento H3 sobre Eficiencia energética de las instalaciones de iluminación, que los edificios dispongan de una instalación de iluminación adecuada a las necesidades de los usuarios y a su vez energéticamente eficiente. Esto se consigue mediante un sistema de control que permite ajustar el encendido a la ocupación real de la zona, junto con un sistema de regulación que optimiza el aprovechamiento de la luz natural, en aquellas zonas que reúnan determinadas condiciones.
De manera resumida las disposiciones establecidas en el mencionado documento del CTE se aplican a:
Y excluye:
Uso de diferentes tipos de fuentes lumínica
Hacer uso de diferentes estratos de luz a diferentes alturas, potenciará los detalles de la estancia. Esto lo podemos conseguir mediante lamparás de techo, suelo, mesa o pared, lo que permitirá jugar con diferentes niveles y escenas de iluminación, poniendo en relieve aquellos elementos de la estancia que queramos potenciar en cada momento. De igual manera, el uso de focos de luz puntual, lineal o general preparará el espacio para sus distintos usos y permitirá la optimización del consumo energético en cada uno de los casos.

Dadas las distintas necesidades lumínicas de cada estancia, es importante conocer el uso al que irá destinada ésta y el flujo luminoso necesario, que es la medida de la potencia luminosa total percibida y que se mide en lúmenes. Sin embargo, debemos tener en cuenta otros parámetros como la intensidad luminosa que determina el brillo que tiene el haz en una dirección particular y que en este caso se mide en candelas.
Determinados elementos como los difusores de las luminarias harán variar tanto el flujo luminoso como la intensidad, permitiendo jugar con distintos efectos que se adecuen a la actividad que vayamos a desarrollar. De esta manera resultará más sencillo determinar tanto el número de lámparas necesarias como la geometría y tecnología a utilizar.
La temperatura de color de una fuente de luz se define comparando su color con el de la luz que emitiría un cuerpo negro calentado a una temperatura determinada.
Su unidad de medida es el Kelvin (K), por su equivalencia con los grados Kelvin necesarios para emitir dicha luz. La temperatura de color va a determinar la “calidez” del ambiente que queramos generar, partiendo de los 1.000K para ambientes muy cálidos (amarillos), y llegando a los 10.000K para ambientes fríos (blancos) más cercanos a la luz del día. Entre estos extremos encontramos una amplia gama de temperaturas de color que nos van a permitir configurar y personalizar nuestros espacios.

A modo orientativo podemos establecer diferentes temperaturas de color para diferentes usos.


Las luminarias empotradas dotan al espacio de un aspecto limpio y despejado, pero si no se hace un uso adecuado podemos correr el riesgo de limitar la posibilidad de jugar con el mobiliario. En caso de querer usar este tipo de iluminación será conveniente instalarlas en espacios comunes y funcionales que no estén sometidos a cambios periódicos.
Las soluciones de iluminación colgadas ayudan a jugar con la escala del espacio y con la proyección de sombras. Y estas potencian la volumetría y texturas de los elementos que componen la escena.

Un buen estudio de las necesidades lumínicas no es tarea sencilla. Os recomendamos la intervención de un “lighting designer” que sabrá potenciar los detalles del espacio por medio de los parámetros expuestos y otros necesarios para realizar el diseño y dimensionado tales como:
En Aretha somos conscientes de la importancia de estudiar de forma profesional la iluminación y por este motivo acompañamos a Arquitectos e Interioristas en esta labor, aportando un amplio abanico de soluciones tanto de iluminación técnica como decorativa, en espacios de interior y exterior.
Comparte esta publicación