Milán 2026: del objeto al proyecto

27/ 04/ 2026

7 min. Lec

Lo que el Salone del Mobile y Fuorisalone nos dicen sobre el futuro del diseño, el contract y los espacios que habitamos.

Una lectura Aretha de la Milan Design Week 2026: del Salone Contract Forum impulsado con OMA a la idea de Fuorisalone “Be the Project”, pasando por la escala arquitectónica de L35, la cultura material de Kantauri y las colaboraciones de Slalom, que confirman la acústica como una nueva dimensión sensorial del proyecto.

Milán nos ha hablado de tendencias de futuro en el diseño de espacios

Milán ha vuelto a ejercer como algo más que una capital temporal del diseño. Durante una semana, el Salone del Mobile y Fuorisalone han convertido la ciudad en un laboratorio expandido donde arquitectura, industria, tecnología, materia y cultura se han encontrado en múltiples escalas: del objeto al edificio, del interior doméstico al espacio de trabajo, de la artesanía al dato, del producto a la experiencia.

La primera gran lectura de esta edición es que el diseño contemporáneo ya no puede entenderse como una suma de piezas, sino como una cultura de proyecto. Una forma de pensar, ordenar y transformar la relación entre las personas, los objetos, los espacios y los sistemas que los hacen posibles.

El propio Salone ha reforzado este año esa dimensión cultural. Su programa público ha reunido arquitectura, diseño e industria para interpretar las transformaciones del presente. No se trataba solo de mostrar novedades, sino de ofrecer una infraestructura de pensamiento: conversaciones, foros, masterclasses y encuentros capaces de situar el diseño dentro de las grandes tensiones de nuestro tiempo.

1. El “contract” deja de ser una categoría comercial para convertirse en ecosistema

Uno de los movimientos más significativos de esta edición ha sido la aparición del Salone Contract Forum, celebrado el 22 de abril en la Drafting Futures Arena y desarrollado en colaboración con OMA. No es un dato menor. El contract, tradicionalmente entendido como una categoría vinculada a hoteles, oficinas, espacios corporativos, hospitality o grandes equipamientos, se está redefiniendo como un ecosistema complejo donde convergen arquitectura, interiorismo, industria, suministro, sostenibilidad, datos, logística, mantenimiento y experiencia de usuario.

La lectura oficial del Salone es especialmente reveladora: el contract ya no se plantea solo como mercado, sino como un campo de transformación sistémica. En un contexto de presión económica, exigencias medioambientales crecientes y vulnerabilidades en las cadenas de suministro, la competitividad dependerá cada vez más de la capacidad de integrar sistemas, conocimientos y competencias.

Para Aretha, esta idea resulta especialmente relevante. Porque confirma algo que venimos defendiendo desde hace tiempo: equipar un espacio no es seleccionar mobiliario. Es interpretar un proyecto, acompañar a quienes lo prescriben, integrar soluciones técnicas, anticipar necesidades, coordinar marcas, materiales, instalaciones y tiempos, y asegurar que el resultado final responda a una visión coherente.

El contract del futuro no será una colección de piezas bien elegidas. Será una infraestructura de decisiones bien integradas.

2. Koolhaas, OMA y la necesidad de pensar el proyecto más allá de los límites tradicionales

La presencia de Rem Koolhaas y David Gianotten dentro del Salone Contract Forum introduce una cuestión de fondo: la arquitectura y el diseño ya no operan dentro de compartimentos estancos. La trayectoria de OMA siempre ha cuestionado esas fronteras entre edificio, ciudad, exposición, investigación, texto, sistema y objeto. Por eso su participación resulta especialmente simbólica en un momento en el que el sector necesita pensar menos en categorías y más en relaciones.

El programa del foro ponía sobre la mesa preguntas muy concretas: por qué el contract se ha convertido en un tema urgente, qué riesgos sistémicos afectan hoy al sector, cómo deben responder las empresas a los cambios económicos y ambientales y qué papel juegan los distintos agentes dentro de una cadena de valor cada vez más interdependiente.

Esta lectura desplaza la conversación desde la estética hacia la estrategia. El diseño ya no puede limitarse a producir espacios atractivos. Debe producir espacios más resilientes, más adaptables, más eficientes y más conscientes. Espacios capaces de responder a nuevas formas de trabajo, a nuevas expectativas de bienestar y a nuevas exigencias de sostenibilidad.

En ese sentido, Milán 2026 no ha celebrado simplemente la novedad. Ha formulado una pregunta más profunda: qué tipo de sistemas necesitamos para habitar mejor un mundo más complejo.

3. L35 y la escala del proyecto contemporáneo: de la cuchara a la ciudad

Dentro de Fuorisalone, la presencia de L35 Architects en Kantauri aporta otra línea de lectura muy interesante para Aretha: la continuidad entre escalas. La conferencia “Dal cucchiaio alla città: le scale del progetto contemporaneo” planteaba precisamente cómo el diseño actual se despliega desde el urbanismo y el masterplanning hasta el interiorismo y el detalle del objeto.

La cuestión no es simplemente cambiar de tamaño. Es comprender que cada escala transforma a la otra. Un edificio responde a la lógica urbana que lo acoge. Un interior gana sentido cuando dialoga con la arquitectura que lo contiene. Un acabado, una pieza o un objeto pueden condensar la identidad de todo un proyecto.

Esta mirada resulta especialmente fértil para quienes trabajamos en espacios de trabajo, contract y hospitality. Porque el valor ya no reside únicamente en resolver correctamente cada capa, sino en construir continuidad entre todas ellas: ciudad, edificio, interior, mobiliario, luz, acústica, materialidad y uso cotidiano.

Aretha se reconoce en esa lectura. Nuestro trabajo aparece precisamente en esa zona intermedia donde el proyecto arquitectónico se hace habitable: cuando la idea se traduce en soluciones, cuando la intención se convierte en atmósfera y cuando el detalle deja de ser accesorio para convertirse en experiencia.

4. “Be the Project”: diseñar como proceso, no como forma cerrada

Fuorisalone ha propuesto este año una formulación especialmente poderosa: “Be the Project”. El lema entiende el proyecto no como una forma final, sino como un proceso vivo, abierto, responsable y en transformación. Diseñar no sería solo producir una solución, sino participar en un proceso que escucha, aprende, se adapta y se redefine.

La idea resulta muy contemporánea porque incorpora la incertidumbre como parte del diseño. Hoy proyectar significa convivir con nuevas inteligencias, nuevas tecnologías, nuevos materiales, nuevas formas de habitar y nuevas exigencias sociales. El proyecto ya no puede ser una respuesta cerrada. Debe ser una estructura capaz de evolucionar.

Desde Aretha, esta lectura conecta directamente con nuestra manera de entender el acompañamiento a arquitectos e interioristas. Un proyecto no nace cerrado. Se construye a través del diálogo entre visión, cliente, fabricantes, materiales, límites técnicos, presupuesto, plazos y sensibilidad espacial. Diseñar es decidir, pero también escuchar. Es prever, pero también ajustar. Es imaginar, pero también cuidar.

5. Kantauri: cultura material, territorio e inteligencia colectiva

Kantauri, presentada en la sede del Ordine degli Architetti di Milano dentro de Brera Design District, ha sido una de las propuestas más interesantes para leer el futuro del diseño europeo. El proyecto reunía a Basque Living by Habic, Sellex, Muka Design Lab, Basque BioDesign Center, L35 Architects, Mugak y otras plataformas vinculadas a la arquitectura, el diseño y la experimentación material.

La descripción oficial hablaba de una cultura viva del hacer, donde industria, arquitectura y experimentación material evolucionan juntas. Los objetos no aparecían como resultados aislados, sino junto a los procesos y materiales que los hacen posibles: fabricación avanzada, biomateriales emergentes, recursos circulares y conocimiento colectivo.

Esta es una de las claves más importantes del momento: la cultura material ya no se entiende como nostalgia artesanal, sino como inteligencia territorial. Industria, oficio, biotecnología, diseño, arquitectura y sostenibilidad empiezan a formar parte de una misma cadena de valor.

Para Aretha, esta lectura es esencial. Porque el diseño con sentido no surge de una elección aislada de catálogo. Surge de comprender el origen de los materiales, la lógica de fabricación, la capacidad técnica de cada firma, la intención del proyecto y la experiencia que se quiere construir.

6. El workplace se vuelve más flexible, sensorial y humano

Otra gran señal de la semana aparece en el ámbito del workplace. La oficina ha dejado definitivamente de ser un dispositivo rígido de ocupación para convertirse en un paisaje de situaciones: concentración, colaboración, privacidad, encuentro informal, aprendizaje, pausa, representación y pertenencia.

El espacio de trabajo necesita hoy incorporar capas que hace años parecían secundarias: color, textura, luz, acústica, ergonomía, flexibilidad, identidad y bienestar. No se trata de abandonar la eficiencia, sino de ampliarla. Un espacio eficiente no es solo aquel que ordena puestos de trabajo; es aquel que permite trabajar mejor, conversar mejor, concentrarse mejor y sentirse mejor.

Esta transformación es coherente con lo que Aretha ha compartido durante estos días: el color como uno de los primeros mensajes que el cerebro recibe de un espacio; las texturas como materia visual, táctil, acústica y emocional; los espacios contract que buscan volver a emocionar; y la importancia de proyectar entornos que no solo funcionen correctamente, sino que se sientan mejor.

7. Slalom: cuando la acústica deja de ser corrección técnica y se convierte en lenguaje

En esta lectura de Milán 2026, Slalom merece una mención específica. Sus activaciones durante la Milan Design Week muestran con claridad una de las grandes transformaciones del diseño contemporáneo: la acústica ha dejado de ser una capa correctiva e invisible para convertirse en un lenguaje arquitectónico, material y sensorial.

En el Salone del Mobile, la instalación “Soft Cubism”, diseñada por Teklan, proponía precisamente una conversación entre color, materiales, formas y acústica. La idea no era presentar paneles como productos aislados, sino trabajar los materiales acústicos como parte de un lenguaje espacial: superficies capaces de generar ritmo, profundidad, percepción y atmósfera.

En Alcova, Slalom x V.A.I. presentó “Felt Frequencies”, con diseño de Studiolatte: una experiencia en la que el diseño acústico daba forma a un ambiente sonoro confortable y amplificaba la presencia de sintetizadores analógicos italianos de los años setenta y ochenta. Aquí la acústica no aparecía como silencio abstracto, sino como una forma de esculpir la escucha, la memoria sonora y la experiencia audiovisual.

En Casa Slalom Acoustic, Elledecor.it activó “The Society of Objects”, con Davide Fabio Colaci Studio, un proyecto que entendía el objeto contemporáneo como sistema de relaciones éticas, ecológicas y afectivas. De nuevo, el espacio no se limitaba a mostrar diseño: se convertía en un paisaje para habitar, escuchar y narrar.

Y en el entorno de Palazzo Bovara, la referencia a “Sensory Landscape” de Elle Decor Italia con Piero Lissoni refuerza otra idea clave: el bienestar ya no se formula desde una única variable. Se construye como paisaje multisensorial, donde la materia, la luz, el sonido, el clima, el recorrido y la percepción trabajan juntos.

Para Aretha, Slalom representa muy bien esta evolución. La acústica ya no pertenece únicamente al territorio de la medición. Pertenece también al de la experiencia. No es solo rendimiento; es atmósfera. No es solo absorción; es arquitectura sensible. No es solo confort técnico; es bienestar construido.

8. De la novedad a la conciencia: la gran conclusión de Milán 2026

Si hubiera que condensar esta semana en una idea, sería esta: el diseño está dejando de celebrar únicamente la novedad para preguntarse por el sentido.

Sentido de los materiales. Sentido de los procesos. Sentido de la tecnología. Sentido de la sostenibilidad. Sentido de los espacios que habitamos. Sentido de la relación entre industria, arquitectura y bienestar.

El Salone ha puesto el foco en la transformación del contract, en el valor estratégico de los sistemas y en la necesidad de interpretar los cambios del presente. Fuorisalone ha insistido en el diseño como proceso vivo, responsable e imperfecto. Kantauri ha recordado el valor del territorio, los oficios y la cultura material. L35 ha vuelto a subrayar la continuidad entre escalas. Y Slalom ha mostrado que incluso aquello que durante años se consideró invisible —el sonido, la reverberación, la escucha— puede convertirse en una dimensión central del proyecto.

Para Aretha, esta lectura no es ajena. Es exactamente el lugar desde el que queremos seguir trabajando: acompañando a arquitectos, interioristas y profesionales del proyecto en la creación de espacios donde diseño, técnica y bienestar formen parte de una misma conversación.

Porque el futuro del diseño no estará solo en los objetos que elegimos. Estará en la inteligencia con la que los conectamos. En la sensibilidad con la que los integramos. Y en la capacidad de construir espacios que no solo respondan a una función, sino que eleven la experiencia de quienes los habitan.

En Aretha acompañamos a arquitectos, interioristas y profesionales del proyecto en la integración de mobiliario, iluminación, acústica y soluciones técnicas para crear espacios de trabajo, contract y hospitality más humanos, eficientes y memorables.

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